jueves, 15 de noviembre de 2012

'Esto es un país católico' - la muerte trágica de una mujer embarazada causado por la cobardía de los políticos

El aborto es el último tabú de Irlanda. Es un asunto que los políticos de este país evitan a toda costa, lo que puede explicar porque seis gobiernos consecutivos no han implementado un fallo del Tribunal Supremo Irlandés de hace 20 años que debe ser introducido en forma limitada. 

Sin embargo, la muerte de una mujer india tras serle negado un aborto puede, finalmente, forzar a los legisladores a llevar nuestras leyes al siglo XXI.

El caso de Savita Halappanavar fue realmente desgarrador. Después del aborto espontaneo de su primer hijo, se presentó en el hospital universitario de Galway y rogó a los médicos durante tres dias que le  interrumpieran su embarazo.

Ellos se lo negaron, porque, aunque el feto iba a morir, se pudo detectar todavía un latido del corazón débil. ‘Esto es un país católico’, dijeron, según su marido Praveen, que contó como agarró la mano de su esposa mientras moría en agonía de septicemia.


Su muerte innecesaria nunca habría pasado si los políticos irlandeses hubieran ignorado al lobby católico y hubieran obedecido la ley.

En 1992, el Tribunal Supremo falló que se puede realizar abortos en casos en los que hay un riesgo real para la vida de la madre.

Aquel veredicto, que revisó la ley que prohibió abortos aparte de cuando haya un 'riesgo sustancial' a la vida de la mujer, fue motivado por el 'Caso X' de una niña de 14 años, embarazada y suicida tras ser violada por un vecino. Los gobiernos irlandeses lo han esquivado desde entonces.

Finalmente, esto puede estar a punto de cambiar, porque parece que la mayoría silente está harta de ser dominada por fanáticos religiosos.

Casi nunca he visto un arrebato de furia tan espontáneo como aquel que ocurrió la noche después que la noticia salió a la luz.

Comparado con los indignados de España, los irlandeses no hacen muy bien las protestas públicas. Pero aquella noche, miles tomaron parte en manifestaciones en Dublín, Cork, Galway y a la embajada irlandesa en Londres.

Los que asistieron estaban asqueados porque una mujer murió por culpa de los médicos, quienes usaron la excusa de que sus manos estaban atadas por la ley.

Por supuesto, la prevaricación política no es más que un reflejo del electorado. Mientras ya se ha introducido los otros inmencionables de teocracia católica, como el divorcio, la contracepción y las uniones civiles homosexuales, la gente sigue realmente inquieta con la idea del aborto.

Yo no soy religioso, pero no sé si quiero verlo legalizado totalmente aquí. Pero esto es otro asunto, ahora mismo nos preocupamos por evitar que se repita el caso de Savita.

El gobierno ha usado la típica táctica evasiva de esperar el fin de la investigación del hospital y, como era de esperar, los fundamentalistas católicos ya están al ataque.

Sin embargo, incluso antes de su muerte, el ministro de sanidad había prometido abordar la anomalía del caso X antes del fin del mandato del gobierno actual.

Si esto pasa, el pueblo irlandés tendrá que hacerse oír. Sino, los extremistas que gritan más alto ganarán otra vez más.

4 comentarios:

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  2. Hola, lee esto, un caso similar: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/3-46450-2010-04-25.html

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    1. Gracias. Por lo menos parece que alguien ha pagado alli. Ya veremos lo que pasa aqui.

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