miércoles, 9 de mayo de 2012

Amenazas de muerte a James McClean, poco cambia en Irlanda del Norte

Según la versión oficial, los Troubles acabaron con la firma del Acuerdo de Viernes Santo en 1998, pero Irlanda del Norte está muy lejos de ser una sociedad 'normal'. El último recordatorio desagradable nos llegó el lunes con las amenazas de muerte a James McClean, un futbolista nacido en la ciudad norirlandesa de Derry, pero quien juega para la selección de la Republica. Horas después de ser incluido en la plantilla irlandesa para la Eurocopa, McClean recibió mensajes a través de Twitter de que "merece un tiro" y llamándolo "un hijo de puta Fenian" (los Fenians fueron rebeldes irlandeses del siglo 18, y la palabra es considerado ahora un insulto en la comunidad unionista). McClean no es nada tímido y no tardó en recordar a los agresores que Irlanda del Norte no juega en Polonia este verano, pero luego cerró su cuenta en la red social y ahora debe estar por lo menos un poco preocupado por su familia, que aún vive en Derry.
James McClean

Las amenazas de muerte en el Twitter por 'guerreros del teclado' son muy comunes, pero Irlanda del Norte es un lugar donde hay que tomarlas en serio. Ex-internacional norirlandés y actual entrenador del Celtic FC Neil Lennon sufrió algo similar por muchos años, con silbas y cánticos sectarios de los aficionados en el estadio Windsor en Belfast por su 'crimen' de jugar para Celtic, un club católico escoces. En enero 2011, le mandaron balas en el correo desde Belfast a él y al extremo norirlandés Niall McGinn, un catolico que también juega por el Celtic, y el mes pasado, dos hombres fueron condenados a seis años en Glasgow por conspirar para enviar paquetes-bombas al técnico. Con este tratamiento para los que representan Irlanda del Norte, puedes imaginar lo que hacen a los que 'traicionan' el equipo.

El Acuerdo de Viernes Santo permite a los norirlandeses ser ciudadano irlandés o británico - o los dos - según su preferencia. La disposición reconoce la sociedad fragmentada del Norte y proporciona a los nacionalistas el derecho a un pasaporte irlandés. Con el foco en la situación política, a nadie se le ocurrió que puede ser un problema entre las federaciones rivales. Sin embargo, McClean es el cuarto futbolista del norte que optó para la Republica después de lucir la camiseta del Norte en las categorías inferiores. Asegura que nunca se sintió cómodo representando el Norte, explicando: "Te miras alrededor como católico y ves todos los Union Jacks (la bandera británica) y escuchas las canciones de la hincha. No me sentí a gusto."

Neil Lennon
Las canciones a las cuales McClean refiere incluyen sin duda 'The Billy Boys', una composición repugnante sectaria, cuyas palabras hablan de estar "hasta el cuello en la sangre de los Fenians". El hecho de que el equipo de la Republica es bastante más fuerte que él del Norte debe ser otro factor que conduje los católicos norirlandeses hacia Dublin. Por supuesto, la federación norirlandesa está indignado, y ha llevado el asunto hasta el Tribunal de Arbitraje Deportivo en Suiza, quien dijo que no puede invalidar uno de los puntos claves del Acuerdo de Viernes Santo.

Desgraciadamente, parece que poco ha cambiado desde 1993, cuando la Republica viajó a Belfast para enfrentarse con el Norte, necesitando evitar una derrota para asegurar la clasificación al Mundial de Corea/Japón. Habían ganado el encuentro anterior por 3-0, con los seguidores locales burlándose de los visitantes de que 'sólo hay un equipo en Irlanda'. En el partido de vuelta, los seguidores norirlandeses respondió con canciones sectarias, monedas afiladas y uno de los ambientes más hostiles y desagradables jamás visto en esta isla. Cuando el entrenador del Norte Billy Bingham salió de los vestuarios para el segundo tiempo, hizo un gesto que parecía querer animarles más, algo que hizo el empate a 1-1 que logramos y nuestro progreso al Mundial todo más dulce.

Debe ser duro para la afición sincera de Irlanda de Norte, que aborrece el comportamiento asqueroso de los gamberros sectarios que siguen plagando los partidos en el estadio Windsor. Pero la realidad es que hasta la federación norirlandesa toma medidas decisivas contra ellos, los jugadores nacionalistas van a continuar buscando un lugar más acogedor en Dublin.

1 comentario:

  1. Aunque desgraciadamente siempre han existido movimientos ultras ligados al fútbol, es una pena que un sectarismo de esta clase llegue al deporte. Bien por la valentía de James McClean que no se acobarda ante las amenazas.

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